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Las personas están esperando por emociones.




Los seres humanos están motivados por la emoción y no por la razón, es decir, los consumidores buscan en sus marcas elementos con los cuales se puedan identificar emocionalmente.





Ellos se deben a que la diferencia esencial entre emoción y razón es que la emoción conlleva a la acción y la razón a conclusiones. Los consumidores que toman decisiones basadas únicamente en los hechos forman una minoría en el mercado.







Por su parte la mayor parte de la población consume con sus corazones, ellos eligen el producto o marca cuando se sienten identificados con los mismos, al momento de la elección lo conciben como algo personal.





Un producto que tenga mala imagen o transmita mensajes erróneos a sus consumidores, no tendrá futuro en el mercado, es por esto que asegurar que el consumidor se sienta a gusto con tu marca es la clave para conseguir  éxito.





Las emociones son la mejor recompensa que puedes tener luego de una incursión en el mercado.





Como dijo John Lennon: “All you need is love” Todo lo que necesitas es amor.





¿Tu empresa tiene potencial?




La falta de ideas de la que se acusa constantemente a los emprendedores es una mentira. Si hay algo que abunda en este terreno son los “futuros negocios”, el verdadero problema llega a la hora de decidir si la empresa es tan factible como parece. Esto responde además a la gran cantidad de proyectos que son abandonados a los pocos días de iniciar.





Entonces, no hay una falta de ideas, sino una escasez de ideas con potencial. Para aquellos empresarios con trayectoria no resulta difícil diferenciar entre un proyecto con futuro y uno que no lo tiene.





Pero ¿qué sucede cuando estás en tu primer emprendimiento? ¿Cómo saber si tu idea tiene la factibilidad suficiente como para sobrevivir en el tiempo? Según los expertos, existen cuatro pasos para descubrirlo.





Analiza a los proveedores





Debes tener claro, qué materiales o insumos vas a necesitar para fabricar tu producto. Por ejemplo, si se trata de un restaurante, debes saber que necesitarás: cocina, mesas, sillas, alimentos, licores, entre otros elementos.










Asimismo, averigua dónde se encuentran los proveedores de estos recursos, cuántos son y quiénes son las más importantes. Debes saber si hay suficientes en el mercado local o si debes localizarlos en el exterior. Este primer paso te dará una excelente idea del negocio en el que te estarás metiendo si te decides por esta idea que anda en tu cabeza.





La competencia





Una de las mayores decepciones que sufren los emprendedores es saber que no fueron los primeros en pensar “ese” negocio. Como sea, si quieres que la empresa funcione, debes averiguar lo que está haciendo la competencia.





Primero tienes que identificar cuáles serán tus competidores directos, dónde están ubicados y qué tamaño tienen. Averigua además el precio de las compras y el de sus propios productos. También debes saber si la competencia tiene capacidad para impedir a tus proveedores que te vendan a un precio competitivo. Busca introducirte en mercados donde los monopolios no sean tan acaparadores.





Productos sustitutos





Además de la competencia debes saber que existen en el mercado una serie de productos que pueden sustituir tu oferta, los cuales también perjudican el crecimiento y disminuyen las oportunidades de tu empresa. Un ejemplo muy bueno es lo que sucede con las motocicletas; muchos optan por adquirir una porque resultan más económicas, más fáciles de manejar y algunas hasta más atractivas que los automóviles.





Clientes





Es quizás el paso más importante. Debes conocer quiénes serán tus clientes y entender el nicho de mercado al que pertenecen. Tienes que ser muy meticuloso al determinar a cuáles personas les piensas vender tu producto o servicios y cuál es el tamaño del mercado al que te diriges. Necesita ser suficientemente amplio para que tu oferta tenga éxito.





Fuente: http://www.soyentrepreneur.com

El nuevo gerente pyme

Un Ejecutivo que es llamado a dirigir una pyme tal vez se encuentre perdido frente a un mundo desconocido. Por eso aquí van unos consejos generales para el nuevo gerente pyme.
Dedique los primeros días a escuchar y a observar. No opine nada ni se dedique a poner “orden” en la empresa y a dar instrucciones que podrían no ser oportunas o las más adecuadas. En esos primeros días, conozca la empresa, todas sus instalaciones, sus actividades, el sector en el que opera. Hágase una idea lo más completa posible de ella y de su entorno, del mercado en el que se mueve. Tome notas, vea planos y croquis, conozca oficinas, talleres, almacenes.  Visite todos los rincones de la empresa y analice los detalles.
Empápese de los números y las cifras económicas de  la empresa. Pida balances, cuentas de pérdidas y ganancias, extractos de  cuentas, etc. Con ésta información podrá ver la situación y marcha económica de la empresa, su historia financiera, y sabrá, más o menos, donde está y cual es su punto de partida. Tenga en cuenta que las cifras contables y económicas son básicas para el día a día de un gerente.
Pregunte si hay un sistema de cálculo y control de costos. Puede que no exista, pero no se desanime si encuentra que, a pesar de conocer bien los costes, le insisten en que no les importa mucho ya que la empresa es muy rentable y gana dinero.
Hable con la gente. Desde el primer día trate de conocer al personal de la empresa. Primero a quienes van a ser sus colaboradores directos, después al resto del personal, tenga en cuenta los cargos en los que se desempeña cada uno. Las relaciones entre personas están hechas de redes, no se deje atrapar por ninguna e intente actuar imparcialmente. Eso si, escuche, oiga, pregunte, comente…con todos y cada uno de esos colaboradores. Trate de conocer su manera de ser, al mismo tiempo que observa y aprende lo que hacen y cómo lo hacen.
Superada la etapa introductoria y de conocimiento plantéese cuáles son los puntos fuertes y los débiles que parecen tener la empresa. Escríbalos, haga sus primeros planes, fije prioridades, evalúe costos de todo tipo, esboce una planificación. Recuerde que todas las reformas y novedades es imposible ponerlas en marcha a la vez y, además, no es conveniente.
Si dentro de la planificación general de las actividades de la empresa, decide hacer cambios, explíquelos bien a su equipo de colaboradores. Busque convencerlos, escuche sus razones y sugerencias. Si tiene que modificar su criterio inicial por alguna convincente razón de cualquier colaborador, hágalo.
No deje de hacer feedback o retroalimentación a la gestión, mejor siempre en privado, con quien considere que debe hacerlo. Hágalo con buenas formas y sin herir. Recuerde que también es bueno reconocer méritos, éxitos o una buena labor. También hay que felicitar o felicitarse en equipo cuando sea necesario y exista una causa u ocasión.
Cuide el buen ambiente y las relaciones humanas entre su gente. Dedique algo de su tiempo a vigilar este tema. Con un buen ambiente, se puede producir y trabajar más y mejor, y esto lleva a mayor competitividad.
Delegue las funciones y tareas que sean precisas para un buen funcionamiento de su empresa. Pero no deje de supervisar todo lo que ha delegado. Es una buena solución diseñar un sencillo manual de funciones y responsabilidades. Defina, para cada empleado de la empresa, qué tareas ha de hacer y qué funciones le corresponden y asígnele la cuota de responsabilidad correspondiente. Así podrá pedir cuentas a cada cual de lo suyo. Esto es organización.
No se encierre en su despacho u oficina y pierda de vista el exterior. Como ser humano debe desarrollar y sacar tiempo para todas las áreas de su  vida: familia, amigos, hobbies, etc.